Como cambian las ciudades en esta imparable sustitución de sus estructuras, cuando la mano del hombre las modifica y ellas a su ves se modifican a si mismas con esa rapidez que nos agobia y nos consume como humanos. Cuando lo nuevo ya es viejo, y lo antiguo o es para un Museo, o es tragado por el monstruo de la modernidad. Cuando esas mismas ciudades, hay que resguardarlas en imagenes para que la historia tenga recuerdos de como son, como fueron y en que se convertiran estos Dragones de Concreto. Algunas, por fortuna obras inmutables en el tiempo, como fiel testimonio de la invencion humana. Otras, derrumbadas y abandonadas tal cual molestos recuerdos que a los que solo piensan en el futuro, jamas desean dejarles al pasado aunque sea un pequeño espacio para sobrevivir.
Son los sobrevivientes de una epoca que nadie desea enterrar, porque algo debe de quedar, y los dejan vivir, porque no se atreven a morir. Esas estatuas que marcaron icono de un Pais, o lograron ser la imagen de una ciudad. Para San Juan de Los Morros, su Sanjuanote. Erigido en la epoca del Benemerito Gral. Juan Vicente Gomez. El cual lo mandó a esculpir para darle a la capital del Guarico un San Juan Grandote. Como recuerda la historia nacional.
Para muchas, su salvación nace del echo de estar lejos de nuestras grandes urbes, y al carecer de valor monetario pues esos lejanos parajes les sirven de escudos para su defensa y permanencia.
Son, agraciados sobrevivientes de la avaricia y la ambición del hombre por modificar todo lo que a su paso llegue. Protegidos algunos por lejanos parajes andinos y otros, por ser construcciones religiosas, que en un país con profundas raíces católicas, les permite cubrirse con un manto de impunidad ante la modernidad, para sobrevivir por siglos como la Catedral de Carora en el Estado Lara (Siglo XVI). Religiosidad que cobija a un pueblo que a su manera lleva e interpreta los mandamientos de la religión de Roma.
Iglesias que fueron fundadas en la misma medida en que sus poblaciones se formaban. Cuando los Conquistadores a sangre y fuego tomaban las tierras de lo que luego seria nuestra Venezuela; pero que siempre entraban con ellos, el Sacerdote enviado a Evangelizar a los Impuros. A aquellos no creyentes que era imperativo llevarles la palabra de Dios. Así se fundó nuestra Venezuela. Igual que cada uno de los países de la América. La religión forma parte inseparable del recuerdo de nuestras estructuras citadinas y foráneas. Y gracias a ello, hoy podemos disfrutar.

Es indudable afirmar que la iconografia catolica representa uno de los pilares historicos que afianzan la sobrevivencia de estas estructuras. Dado el temor del avance del supuesto progreso, a sustituir a los sobrevivientes de sus nuevas expresiones artisticas., y asi darles nuevas caras y expreciones religiosas.
Son poblaciones y ciudades. La mano de la evolución no se detiene; para bien de algunos. La distancia es su salvación.
Para otros, su sobrevivencia proviene de ser imágenes del Mundo como el Cristo de Corcobado. Pero ellos: El Dragón del Concreto no llegará jamás, y la modernidad se parará al lado pero nunca los tocará.






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